JAVIER JARA B.

Viviendo lejos de la oscuridad
    Un caballero visitó una joyería, propiedad de un amigo suyo. Este le mostró una gran variedad de prendas y piedras preciosas. Entre las colecciones de piedras observó una de éstas que apenas si tenía brillo, parecía estar sucia, no llamaba la atención. No revelaba su belleza como las demás.
    —¿A qué se debe la diferencia? —preguntó.
    El joyero, tomando aquella piedra en la mano, la frotó. Al contacto de sus manos estaba brillando con todo esplendor.
    —¿Cómo es eso? —preguntó el caballero.
    —Esta piedra es un ópalo que llamamos una piedra simpática. Su escondido esplendor brota tan pronto como uno la frota entre las manos.
    Muchas vidas viven a oscuras, ignoradas, porque no ha habido quien las atraiga con lazos de amor, con cuerdas humanas. Muchas veces hemos carecido de ese toque de simpatía personal que nos lleva a descubrir el fulgor de una vida donde otros sólo han visto sombras y oscuridad.

Hoy muchos cristianos viven a la esperar que se les frote o acaricie para que puedan vivir en luz, reflejando la nueva identidad que tiene en Cristo. Así Pablo tuvo que hacer un llamado de atención a la iglesia en Efeso para que  los hermanos comenzaran a comprender que debían comportarse como hijos de luz.
Hoy nosotros debemos a la “luz” de nuestra nueva naturaleza, de nuestra nueva identidad no esperar que se nos frote cual lampara mágica para mostrar nuestra luz, si no que como un diamante cualquiera brillar, reflejando la “luz” de quien nos da nuestra nueva identidad.
El Pasaje de nuestro estudio hoy, nos muestra dos acciones importantes para vivir lejos de la oscuridad del pecado.
1.- No nombres la oscuridad
2.- No justifiques la oscuridad.
Esto es lo que debemos hacer para que vivamos reflejando la luz de Dios con nuestras vidas.
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Pablo luego de dar algunas directrices de las virtudes que el nuevo hombre debe tener, o debe reflejar, ahora comienza a identificar acciones que deben estar excluidas de aquellos que tienen la naturaleza de Dios, o dicho de otra manera, tiene la identidad de Cristo.

V.3
PERO FORNICACIÓN [...] COMO CONVIENE A SANTOS
Para el cristiano hay un peligro latente que asecha su vida, estos peligros son la inmoralidad sexual y la avaricia. Estas dos actitudes o compartimientos son incongruentes dentro de alguien que tenga la nueva identidad de Cristo, esta nueva vida no solo es amor, si no que también santidad.
La fornicación, termino que engloba la amplitud de actos sexuales ilícitos fuera del matrimonio o cualquier intimidad fuera del la relación matrimonial. Aquí podríamos nombrar por ejemplo el adulterio o las relaciones sexuales entre familiares (Números 25.1). Todas estas son acciones pecaminosas delante de los ojos de Dios. La fornicación es una obra manifiesta de los frutos de la carne (Gálatas 5.19)
Toda inmundicia, termino que denota todo lo sucio o impuro. Esto tanto en lo físico como en lo espiritual. (Mateo 5.27-28). Todo pecado mayor como el adulterio o la fornicación comienzan con pequeños rasgos de suciedad o impureza. Una “simple” mirada codiciosa es una puerta al adulterio. Esta mirada activa todas las concupiscencias del corazón, que ayudaran a llegar a ejecutar el pecado. Por eso es que “TODA” inmundicia debe ser dejada de lado.
Avaricia, es interesante como la avaricia esta asociada a la impureza, pero de alguna manera Pablo quiere realzar este vicio para que sea exterminado de la vida del creyente. La avaricia esta ligada también a la codicia que finalmente tiene el fin de satisfacer algún deseo personal, queriendo mas y mas para ser satisfecho.
Estos tres pecados o actitudes perversas de no tienen  que estar presentes en medio de los santos ya sea de palabra o de hecho. El verbo “nombre” se puede comprender tal como lo traduce RVR 60, de nombrar o invocar algo, pero también se puede comprender como “ser conocido” por algo. Por tanto los creyentes no pueden ser conocidos por esta forma de vivir. Todos estos pecados deben estar fuera de la esfera de la naturaleza divina con la que a sido vitalizado el nuevo hombre. (1 Tesalonicenses 4.3)
Estos tres pecados están fuera del rango del amor genuino que todo creyente debe imitar (Efesios 5.1-2). Todos estos pecados no buscan el amor desinteresado de bienestar hacia los demás si no que buscan el bien propio a tal grado que ni siquiera se preocupan que es un pecado contra la misma persona y aun mas, contra el templo del Espíritu Santo. No conviene a los santos estar asociados a estos pecados (1 Corintios 5.9)

V.4
NI PALABRAS [...] ACCIONES DE GRACIA
A toda la inmoralidad sexual, Pablo agrega acciones que también son contrarias a la santidad a la que el Pueblo de Dios a sido llamado.
Palabras deshonestas (obscenidades), termino que implica todo lo feo, sucio o vergonzoso. Son todas esas palabras indecentes. Las conversaciones  solo pueden ser o edificantes o destructoras, en ese sentido nuestro hablar debe ser, así como el comportamiento, santo y edificante. Todo lo que hablemos debe estar de acuerdo a la voluntad de Dios, cualquier cosa que avergüence a Dios, debe ser desechada.
Necedades,  todas las palabras insensatas, locas e irreflexivas. Ese tipo de comentario, no debe estar en la boca de los creyentes. (Proverbios 14.7; 10.8) Las palabras necias son solo alimento a los que les falta el entendimiento (Proverbios 15.21).
Truhanerías, (chistes de mal gusto, obscenos o de doble sentido). El termino es claro, todo esa facilidad para ese tipo de salida cómica de doble sentido, no puede estar presente en la vida del creyente. Un chiste de esa categoría solo esta demostrando lo que hay en el corazón de esa persona, y quienes se ríen de esos chistes muestran lo sucio de sus mentes y corazón.
Todo esto no conviene al creyente, no es adecuado, todo lo que Pablo a nombrado hasta ahora (estas 6 cosas) no son dignas, no corresponde que estén presentes en la vida del creyente.
La manera correcta de hablar es con acción de gracias, es decir todo aquello que alabe y de gracias a Dios (Hebreos 13.15).

V.5
POR QUE SABÉIS ESTO [...] DE CRISTO Y DE DIOS
No solo no es razonable o correcto que estos pecados estén en la vida de los creyentes.
Pablo alude no a las enseñanzas que el les puede haber impartido, si no que a el conocimiento que ellos han visto o vivido de manera personal.
Todos los que de manera constante y persistente la fornicación, la inmundicia y la avaricia, se convierten en pecadores (fornicarios, inmundos y avaros).
Ademas de esto Pablo agrega que la avaricia es Idolatría, por que finalmente como dijimos, el avaro quiere satisfacer sus propios deseos, en su mente solo esta el y nadie mas que el (egocentrismo) (Colosenses 3.5; 1 Corintios 5.11). Todos ellos, lo que practican el pecado, no son hijos de Dios. No tienen el Espíritu Santo de la promesa que nos sella, nos garantiza la herencia. Ellos no tienen la identidad de Cristo.

V.6
NADIE OS ENGAÑE [...] LOS HIJOS DE DESOBEDIENCIA
Pablo hace un llamado enfático, una orden fuerte. No creas a las falsedades que los pecadores dirán para justificar sus pecados.
Esos dichos y pensamientos carecen de fundamento en la verdad, por esos son palabras vanas, sin sentido. Ellos trataran de justificarse y en el mejor de los casos decir que no tienen consecuencias. Eso es un error terrible, ya que Pablo expresa una horrible condición. Esos pecados, son la causa de que la ira de Dios se manifieste sobre ellos (Efesios 2.3).
Esto nos hace un fuerte llamado a nosotros a contemplar solo la Escritura como regla de Fe y conducta para nuestra vida cotidiana. Muchas exhortaciones serán amargas, otras dolerán, pero debemos comprender que la verdad de Dios esta haciendo su obra para santificarnos, alejarnos completamente de la oscuridad para que vivamos en cada aspecto de nuestra vida en luz. (Hebreos 12.11)

CONCLUSIÓN
Hermanos. Alejemosnos de la oscuridad. Dejemos todos las impurezas y las malas conversaciones de lado y a través de nuestras palabras y conducta alabemos a Dios y mostremos los frutos de la nueva vida que tienes en Cristo.
No seamos como la piedra que para brillar tenia que estar constantemente pulida, busquemos brillar cual diamante a la luz de Dios para mostrar su gloria a quienes nos rodean, siendo santos y de un limpio hablar. Esto es lo que conviene, esto es lo agradable a los ojos de Dios, es así como reflejamos la luz de Dios.




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