JAVIER JARA B.

Hasta ahora hemos visto, la condición del hombre, la necesidad de salvación y los resultados de este por medio del sacrificio de Cristo en la cruz. La salvación otorgada en ese sacrificio no solo tiene un resultado puntual por el acto mismo de sacrificio.
El sacrificio de la cruz es tan eficaz, que no solamente salva de manera perfecta (no necesitamos hacer nada mas) si no que es amplia en cuanto a ofrecer un perdón de pecados en varias etapas de nuestra existencia. Dicho de otro modo, la salvación de Dios cubre, como un paraguas todo nuestra existencia (pasado, presente y futuro). Para comprender esta verdad estudiaremos Romanos 8.28-30, y de esta manera tener la seguridad de la eficacia y amplitud de la salvación de Dios a nuestra vida.
Pablo en este capítulo ha planteado (recordado) algunas de las bendiciones que el creyente tiene en Cristo.
-         Libre de condenación (vs 1-8)
-         Morada del Espíritu Santo (vs 9-11)
-         Certeza de ser hijos de Dios (vs 14-16)
El resultado de estas bendiciones es que nos libra de persecuciones o angustias (vs 18-26) ademas de contar con el Espíritu Santo (vs 26-27). Luego de esta “introducción” se dirige a la consideración de bendiciones mayores.

Vs 28.
“Y sabemos” (estimar algo como seguro/estamos plenamente seguros)
-         Cuando tenemos la certeza que Dios está actuando en favor de los suyos, las circunstancias difíciles son fácilmente superables.
Va más allá de un conocimiento intelectual
-         Lo sabemos porque lo ha hecho con otros creyentes (Dt 8.15-16)
-         Lo sabemos por sus promesas (Sl 27.5;91.15)
Esta acción divina está destinada a “los que aman a Dios” (1 Jn 4.19) que es una característica de las personas objeto de la acción de Dios.
-         El nos amó primero por lo tanto le amamos con amor inalterable (Ef 6.24)
-         Dios le manifestó el amor al creyente (1 Jn 4.16)
Dios en su amor y cuidado hace que todo nos ayude para bien.
-         “ayude”. Cooperar, contribuir. Expresa la condición del que trabaja junto con otro, compartiendo el trabajo.
Aquellos que aman a Dios y para quienes Dios coopera todo encaminándolo para su bien son los que conforme a su propósito son llamados. El proposito de Dios desde la eternidad pasada (Efesios 1.4) es que todas las cosas contribuyan para el bien del que ama a Dios.

“...convirtiendo para nuestra salvación lo que parece ser contraria a ella” - Juan Calvino

En la salvación está implicada la soberanía de Dios y el haciendo que todo coopere para bien, entendemos que está operando en el tiempo presente nuestra salvación, que es la santificación. La salvación no solo es un hecho, si no que un proceso donde el creyente es puesto para que la realidad completa de la salvación sea establecida en un futuro. Mientras tantos el proceso esta en constante desarrollo.
Nuestra salvación, descansa en un decreto divino que se estableció antes de la fundación del mundo (2 Ti 1.9) y así mismo se estableció quien realizaría la obra de la salvación (1 Pe 1.18-20). Este decreto está ligado al llamado de Dios, quien llama para que se obedezca (1 Pe 1.2) “no es una invitación” es un llamado (o mandato) para ser santos (Efesios 1.4).
El propósito de Dios, subordina o somete todo para el fin el que él mismo propone (Ro 9.11). Por tanto, solo a luz de este pasaje, debemos tener la tranquilidad en nuestra vida que Dios esta trabajando en nosotros (Filipenses 1.6) para cumplir el proposito de Divino para nosotros. No importa que haya desencadenado lo que nos toque vivir (pecado, ignorancia, rebeldía, injusticia, etc.) “TODO” trabaja en conjunto en las manos de Dios para nuestro provecho espiritual.

Vs 29
Pablo desarrolla en este pasaje la razón de lo dicho en el versículo anterior. Son el fundamento el sostén de la promesa de que todo nos ayudara para bien.
“conoció”
El conocer de Dios no es sólo un mero saber anticipado sobre la respuesta humana a su llamado, de hecho el verbo hace referencia al conocimiento mismo de la persona y no de sus acciones.
-         Si fuese así Dios sólo sería un mago o hechicero
-         Sin embargo todo lo que la salvación involucra es otorgado por Dios (Ef 2.8-9)
-         Ef 1.4. Aquí el término “escogió” lleva implícito el sentido de un afecto positivo.
*El conocimiento de Dios no es solo informativo, si no que se refiere a una relación intima y significativa en base a la elección de Dios.
“también los predestino”
Dios estableció un destino.
-         Literalmente es poner un cerco, o poner límites de los que no se puede salir.
-         En el NT esta palabra siempre está ligada a los creyentes.
*Tanto el conocimiento como la predestinación se llevan a cabo en la eternidad pasada y se proyectan hacia la eternidad futura.
“para que fuesen hechos conformes a la imagen de su hijo”
Este es el destino establecido para los llamados.
-         En Cristo hemos sido puestos, no sólo en posición, sino que también en comunión de vida. Esto en sí, ya es una transformación.
-         Esta transformación permite reflejar en el mundo en tinieblas la gloria de Dios, es una transformación progresiva. (2 Co 3.18; Col 3.10)
Esta transformación tiene el propósito que Jesús sea el primogénito (preeminencia). Ro 8.17-18

Vs 30
Eternidad Pasada
-         Conocimiento
-         Predestinación
Tiempo del hombre
-         Llama
-         Justifica
Eternidad Futura
-         Glorifica

LLAMA: El llamado es por medio del evangelio (2 Ts 2.14) en respuesta al designio de Dios (Jn 6.44)
Este llamamiento implica la dotación de la fe salvífica. Por medio de esta fe de Dios el hombre puede responder al llamado.
JUSTIFICA: Como consecuencia de la fe salvífica, se otorga la justificación.
Esta declaración incluye perdón de la culpa y el castigo del pecado, y la imputación de la justicia de Cristo a favor del creyente, lo que le permite al hombre ser aceptado por Dios.
GLORIFICA: A pesar que es un evento futuro, Pablo utiliza un tiempo verbal para enfatizar la seguridad que debe tener el creyente que este evento sucederá en su vida. (Ef 2.6). Tendremos la transformación culmine de nuestra salvación (Col 3.4; 2 Ts 2.13-14)
Un día recibiremos nuestro nuevo cuerpo (Fil 3.21), somos coherederos de una herencia reservada (1 Pe 1.4) y estamos en custodia de Cristo (Jn 6.40).
CONCLUSIÓN
A la luz de este pasaje vemos como en el pasado fuimos escogidos y predestinados. En el presente escuchamos el llamado y fuimos justificados. En el futuro nos espera como segura la glorificación. Ten presente que estos actos a los ojos de Dios ya fueron realizados, son una realidad en la eternidad. Nuestra salvación por tanto, si bien es una realidad a los ojos de Dios, en nuestro espacio o en nuestro tiempo, es un proceso que Dios esta llevando a cabo de manera soberana en cada uno de los que ha escogido para llevarnos a la semejanza de su hijo.
¿Has considerado esta realidad en tu vida? ¿en los momentos de debilidad, recuerdas que Dios esta trabajando con “todo” para llevarte a ese proposito que ha establecido? ¿estas disponiendo tu vida sin reparos en las manos del alfarero?




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