JAVIER JARA B.

Se dice que un joven le decía a un ministro evangélico que él creería en Dios cuando pudiera verlo. El ministro le preguntó: —¿Joven, usted cree que su madre lo ama? El joven respondió: —Yo no solamente creo, sino que yo sé que me ama. Entonces el ministro le preguntó si él podía ver el amor de su madre, si podía pesarlo, o medirlo. El joven contestó: —Yo no puedo ver, ni pesar, ni medir el amor de mi madre; pero yo sé que me ama. Entonces el ministro poniendo su mano amorosa sobre el hombro izquierdo del joven, le dijo: —Joven, Dios es amor.
Así como es el amor, hay muchas otras cosas que no se ven; pero son tan reales o más reales que las cosas que se ven. Todos sabemos que todas las cosas que los hombres han hecho son producto de lo que no se ve, o sean las ideas o pensamientos de los hombres: la imprenta, antes que los hombres la vieran, estuvo en la mente de su inventor. Lo mismo podemos decir de la luz eléctrica, del telégrafo, del aeroplano, de la radio, de la televisión, etcétera. Un edificio, antes de ser construido, está en la mente de alguna persona o personas; después el arquitecto o los arquitectos ponen esas ideas en papel, hacen los planos, y más tarde construyen el edificio. No olvidemos, pues, que todo lo que nos rodea, que ha hecho el hombre, es producto de lo que no se ve: de la mente humana.
Pablo ha escrito a la Iglesia en Éfeso. Ellos tenían todas las bendiciones de Dios (invisibles), bendiciones que los hacían ahora tener una nueva identidad (invisible). Todo esto a sido posible en la vida de los creyentes en Éfeso, por la acción invisible del trino Dios en su vida. La voluntad de Dios (invisible) se ha hecho visible en el ministerio terrenal de Dios, el misterio de la Iglesia a sido puesto a la Luz. Pablo los exhorta a que ahora sus vidas deben ser de acuerdo a ese plan invisible de Dios y que se ha hecho realidad en sus vidas.
Hoy nosotros debemos comprender que hemos sido hechas nuevas criaturas, traídos de las tinieblas a la luz de Dios, y que ese plan de Dios invisible debe hacerse visible por medio de nuestra conducta, así como la radio, la televisión, etc pasaron de ser invisibles a ser visibles tal como lo diseño el hombre. El creyente hoy debe reflejar el invisible propósito de Dios para su viuda.
Veremos dos principios que deben regular nuestro comportamiento como hijos de luz, para glorificar y mostrar a Dios en el mundo.
1.- No asuman la posición de las tinieblas (v. 7 -10)
2.- No participen en la posición de tinieblas (v. 11-14)

V.7-8  (Primer Principio - No asuman la posición de las tinieblas)
NO SEÁIS [...] ANDAD COMO HIJOS DE LUZ
Pablo esta estableciendo un llamado fuerte y categórico, “No seáis” que en el griego significa no asuman un posición, no lleguen a ser, no sean co-participes con ellos. No hay espacio para que los creyentes tengan un comportamiento que los asemeje a los pecadores.
El conector, pues (o así que) nos conecta con la idea anterior de que a los desobedientes les viene la ira de Dios. Y los hijos de Dios no han sido puesto para Ira (Romanos 5.9), por lo tanto es una incongruencia que vivan como quienes van a recibir la ira.

No podemos entonces tener compañerismo con ellos, con las acciones y con los mismos pecadores que llevan a cavo esas acciones. No podemos compartir con aquellos cuyas acciones acarrean la ira de Dios (2 Corintios 6.14-7.1). No podemos dejar de relacionarnos con ellos pero debemos evitarlo (1 Corintios 5.9-11).
Pablo da la razón para esto. Había un tiempo donde todos hacían lo mismo (Efesios  2.3) siendo hijos de oscuridad, hijos de desobediencia o hijos de ira; el problema antes era muy serio, no era que hicieran tal o cual cosa, el problema es que “eran” tinieblas. Eso es un tiempo antiguo, un tiempo pasado. Hoy la realidad es distinta, hoy ya no estamos en oscuridad (2 Pedro 2.9) no hacemos las mismas obras, nuestras obras deben ser distintas (Efesios 2.10), hoy estamos en la luz de nuestro Señor (Juan 8.12) y como estamos en su luz debemos comportarnos como hijos de luz, este es el mandato que la palabra de Dios nos da hoy, “Andemos como hijos de luz”.(1 Tesalonicenses 5.4-5)  
Alguien satisfecha no puede seguir comiendo como si nunca hubiese comido ¿o si?. Así de incongruente es que alguien que tiene la identidad de Cristo en él, siga viviendo como un hijo de satanás. No existen los creyentes infiltrados en la oscuridad.


V.9-10

POR QUE EL FRUTO [...] ES AGRADABLE AL SEÑOR
La nueva identidad del creyente, es mas que hacer unas simples acciones. Tener una nueva identidad es reflejar o demostrar nuevas virtudes. Pablo baja un escalón en la profundidad de explicar que significa andar como hijos de luz. No es solo dejar de juntarse o compartir con cierto grupo de personas. El fruto, resultado o consecuencia real de la luz se demuestra por medio de tres virtudes bondad, justicia y verdad.
Bondad:  la generosidad de corazón y de acción. La vida del creyente debe expresar todo lo bueno, en todos los aspectos de su vida. Dios es bueno (Salmo 118.1) sus hijos deben ser buenos.
Justicia: Una característica del nuevo hombre. Una vida acorde a los mandatos de Dios, completamente de acuerdo a la voluntad de Dios.
Verdad: Todo aquello que esta de acuerdo a la veracidad de Dios a lo real de Dios. La vida del creyente debe ser sin dobleces, sincera y honesta en todos sus aspectos.
Cada una de estas debe ser hecha en su totalidad, no en algún aspecto, o solo una parte de ella, si no que todos y cada uno de los aspecto de la vida y con la totalidad de estas virtudes. En cada circunstancia de la vida con las presiones o situaciones diversas de la vida, se deben manifestar estas virtudes.
El cristiano debe corroborar, aprobar o evaluar si estos aspectos se están cumpliendo en la vida. ¿Para qué? ¿o por qué? por que nuestra vida debe ser “bien agradable” (que nuestra vida de placer y satisfacción) (2 Corintios 5.9)
¿Te sientes motivado? ¿consideras esto como relevante para tu vida? Mira el calvario, a Cristo dando su vida, para darte una nueva identidad. Eso es una razón mas que suficiente para que hoy nosotros busquemos vivir una vida que te sea agradable, de acuerdo a tus mandatos, santificandonos por que esa es su voluntad para nuestra vida.

Debemos considerar esto para no participar de la oscuridad. No fue a eso lo que Dios nos llamo, debemos no vivir semejante a los incrédulos, si no vivir como apartados para la gloria de Dios.  Pablo pide a los creyentes efesios, que vayan mas allá no solo en no actuar con la oscuridad. Los creyentes deben ser mas celosos en cuanto a su vida de santidad.

V.11 (Segundo principio -  No participen en la posición de tinieblas)
Y NO PARTICIPÉIS [...] SI NO MAS BIEN REPRENDERLAS
Este segundo principio esta completamente ligado al anterior. Ambos deben realizarse, no es posible elegir uno de los dos, ambos son un mandato de Dios para nuestra vida.
Pablo manda a no hacerse participe en las obras, quizás algo similar al mandato anterior. Pero en esta ocasión no es hacerse similares o co-participes (la misma esencia) si no mas bien ser participantes de las obras de las tinieblas. No se debe participar de las obras infructuosas  de las tinieblas. Los hijos de luz tienen frutos, sus vidas son de provecho, dan resultados positivos que edifican. Los de las tinieblas, sus actos son improductivos, inútiles o no dan ningún provecho. Dios nos a puesto para que llevemos mucho fruto (Juan 15.8) por lo tanto podríamos decir que cualquier obra que no sea productiva es una obra que no agrada a Dios. Son obras de las tinieblas.
El creyente no se involucra en tales acciones sin fruto, si no que las reprende. Frente a una obra infructuosa, el hijo de luz amonesta o exhorta con firmeza tal obra. Quien no exhorta o saca a la luz, se hace cómplice de las obras infructuosas. El creyente con la autoridad de las Escrituras y actuando en amor (Efesios 5.1-2) debe sacar a la luz las obras infructuosas.

V.12
PORQUE VERGONZOSO [...] HACEN EN SECRETO
Una razón mas para no ser cómplice. El solo hecho de que se nombre en medio de los creyentes las obras infructuosas de las tinieblas es vergonzoso (afecta la reputación), cuanto mas el hecho de practicarlos y avalarlos al no reprenderlos sacándolos a la luz. El Creyente no puede callar frente a la realidad del pecado. Nosotros tenemos una nueva identidad, estamos en Cristo, por lo tanto lo que Él aborrece debemos nosotros aborrecer, y ese es el problema. Permitimos cosas, que Dios no permite, nos desentendemos de pecados que la biblia no se desentiende, etc.

V.13

MAS TODAS LAS COSAS [...] ES LO QUE MANIFIESTA TODO
Jesucristo siendo la luz fue desechado por quienes amaron mas las tinieblas. Menospreciaron u odiaron a la luz por que su misma presencia ponía en evidencia sus malas obras (Juan 3.19-21). Los hijos de Dios hoy son hijos de luz. El comportamiento de los hijos de Dios debe ser tal, que las obras infructuosas de las tinieblas sean puestas en evidencia frente a los frutos que demuestra el creyente. De la manera que nosotros actuemos sera la luz que alumbre y resplandezca sobre las tinieblas. Por medio de la luz de Cristo en nosotros, es que anunciamos las virtudes de aquel que nos llamo de las tinieblas a su luz admirable, aunque esto tenga un costo alto en nuestro alrededor (1 Timoteo 3.12)
Hermano como estas alumbrando ¿Como una vela de cumpleaños? ¿como una pequeña linterna? ¿o como un foco halógeno? ¿cuando hablas alumbras? ¿cuando trabajas alumbras? cuando reprendes a otro ¿alumbras?

V.14
POR LO CUAL [...] Y TE ALUMBRARA CRISTO
Existe una discusión actual para saber de donde viene esta cita. Algunos dicen que es Isaias 60.1 , otros argumentan que son las estrofas de algún himno antiguo. Mas allá de donde provenga, Pablo inspirado por el Espíritu Santo envió este texto a los efesios, con el sentido de manifestar una fuerte y urgente exhortación a los creyentes que estaban viviendo una vida licenciosa, liberal o no apegada a la voluntad de Dios, llamándolos a abandonar su vida de pecado (Romanos 6.13) y vivir de acuerdo a la luz de Cristo.
Por tanto, aquellos que se comportan como hijos de luz, no son cómplices, no participan en las obras de las tinieblas con su silencio. Si no que exhortan en amor, para que el cuerpo de cristo siga siendo edificado.

CONCLUSIÓN
Hermanos, hoy el llamado es para nosotros, no debemos participar en las obras ni con nuestra acción ni con nuestro silencio o desentedimiento del pecado. Los que tienen la identidad de Cristo se comportan conforma a la invisible pero resplandeciente voluntad de Dios. Actúan conforme a las obras que planeo Dios en la eternidad para nuestra vida. Los creyentes deben ser conscientes de su nueva identidad, evaluar su estilo de vida actual observando cuan apegado o en conflicto esta con su nueva identidad buscando abandonar los pecados y fortalecer las virtudes en los distintos aspectos de su vida. Todo para que Dios sea glorificado y su luz siga brillando en el mundo.




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